Ingeniero industrial por la UPCT, Jesús Espinosa (Murcia, 1990) trabaja en Hahn Software GmbH, empresa alemana especializada en Inteligencia Artificial, software y Big Data. Llegó a Alemania como estudiante en el curso 2014 a través de un acuerdo de la Escuela de Industriales de la UPCT y la Universidad de Stuttgart para cursar la doble titulación. Una vez allí empezó a hacer prácticas en Mercedes-Benz, donde consiguió su primer contrato temporal como ingeniero en el departamento de Ingeniería Avanzada, Innovación y Gestión Tecnológica. A partir de ahí se especializó en Desarrollo del Producto y ha desarrollado su vida laboral en el país germano.
La trayectoria de este ingeniero industrial formado en la UPCT es un ejemplo de cómo proactividad, la movilidad internacional y la formación continua puede abrir puertas en sectores altamente competitivos.
Este miércoles, 25 de febrero, a las 17:00 horas, Espinosa imparte una charla en el preforo de Empleo, en la Casa del Estudiante en la que explicará cómo iniciar una carrera profesional en el extranjeroy compartirá su experiencia tras su Erasmus en Stuttgart y su primer empleo en Daimler Trucks..
En la actualidad, ejerce como líder de equipo y Product Owner en Hahn Softwareentwicklung GmbH, donde trabaja en el área: IoT (internet de las cosas), desarrollo de software, Machine Learning y Data Science.
¿Qué papel ha jugado tu formación en la UPCT en su desarrollo profesional internacional?
Ahora, con el paso del tiempo, me doy cuenta de que la Universidad de Stuttgart, en mi caso particular, tenía un plan de estudios y unas asignaturas muy parecidas a las que cursábamos en Ingeniería Industrial en la UPCT. Allí lo llamaban Wirtschaftsingenieur (Ingeniero en Economía), porque son estudios orientados a la gestión de personas, recursos o ambos dentro de proyectos industriales, que al final no dejan de ser gestión de recursos económicos. Eso me hizo entender algo importante: la UPCT no está descarrilada respecto a una equivalencia intereuropea. La base es sólida. Y eso garantiza que, cuando un alumno cambia de entorno universitario, no se encuentra un mundo radicalmente distinto, sino un sistema compatible donde puede competir de tú a tú. Por tanto, la Universidad Politécnica de Cartagena me dio una base sólida para competir en Alemania.
¿Cómo influyó su experiencia Erasmus en Stuttgart en tu decisión de orientar tu carrera hacia Alemania?
Hice los deberes en Cartagena. No me convencía la situación laboral de los Ingenieros Industriales en Murcia, ni en España, en general, y tenía claro que, si iba a ¿pasar penurias¿ en Madrid, País Vasco o Cataluña, prefería probar suerte en un sitio que, a medio plazo, tuviera mayor potencial para ofrecer oportunidades reales a un perfil junior. Así que diseñé mi salida con intención: dejé solo el proyecto final y dos o tres asignaturas asumibles en verano. El objetivo era claro: terminar en septiembre y no tener nada que me atase. Solicité el Erasmus en Stuttgart con esa estrategia en mente. Esa decisión fue el verdadero nexo España-Alemania. Si no me hubiera comprometido con ella, probablemente hoy estaría preguntándome qué habría pasado si hubiese salido.
Ha trabajado en sectores muy diversos. ¿Qué competencias han sido clave?
La koiné de nuestro tiempo es el inglés. Si alguien quiere salir fuera, que asegure antes, y como mínimo, un B2 sólido de inglés que un sobresaliente en ¿Cálculo II¿. En Alemania, al menos, se peca menos de titulitis: si dices que tienes un B2, lo comprobarán en la entrevista, no en el PDF adjunto. La segunda competencia es la sinceridad profesional. Al principio todo son errores de novato. Lo importante no es no fallar, es demostrar que aprendes rápido. Decir ¿no lo sé¿ suma mucho más que improvisar. Y decir ¿no lo sé¿ pero dame una semana¿ todavía más. Por mucha IA y tecnología que nos rodee, los grandes cuellos de botella en las empresas siguen siendo los egos y las malas interpretaciones. Saber comunicar, documentar decisiones importantes y escribir lo acordado es una ventaja competitiva silenciosa. Las palabras se las lleva el viento; lo escrito, no. Y luego está lo básico que casi nadie menciona: hablar con todo el mundo. Con los de la limpieza, con los carteros, con los de la cantina, con los jefes y con los no jefes. Las organizaciones son humanas antes que técnicas.
¿Qué diferencias ve entre universidad y empresa?
En la UPCT tuve la suerte de encontrar profesores que hicieron lo posible para que mi plan saliese adelante. Eso no lo olvido. Ahora bien, creo que en España muchas universidades pisan el mundo empresarial solo con la punta del pie. El foco sigue siendo excesivamente académico. Entiendo que los planes de estudio vienen condicionados ¿desde arriba¿, y que la mayoría del profesorado quiere lo mejor para sus alumnos. Pero me sigo preguntando algo sencillo: si una empresa necesita investigar un tema concreto, ¿por qué no puede articularse con más naturalidad un TFM remunerado alineado con esa necesidad? Gana el alumno, gana la empresa y gana el prestigio de la universidad. Lo mismo ocurre con los doctorados. En otros países son contratos con nómina y responsabilidades claras. Aquí aún hay margen para generar más sinergias. Sé que en la UPCT se está empujando en esa dirección. Ojalá se consolide como norma y no como excepción.
¿Qué recomendaría a un estudiante que quiera una carrera internacional?
Que no espere a sentirse preparado. Ese momento no llega. El primer paso es decidir saltar. Siempre hay casa a la que volver. Yo mismo he vuelto. La diferencia es volver con experiencia, red de contactos y opciones. Equivocarse no es un drama; es parte del proceso. Y si hay una etapa vital donde es razonable equivocarse, es esta. No sé qué país le tocará a cada uno. En mi caso, Alemania cambió cuando aprendí alemán. El día que demuestras que respetas el idioma y la cultura, las puertas no solo se abren: la gente quiere abrirlas por ti.