Premiado el alumno inventor de un equipo inalámbrico de bajo coste para la esgrima


Ha ideado un sistema por radiofrecuencia para sustituir las decenas de metros de cable que se utilizan para registrar los toques al adversario

Imagen Premiado el alumno inventor de un equipo inalámbrico de bajo coste para la esgrima

Estudiante de primer curso de Arquitectura en la UPCT, Jaime Ayala Poveda ha ganado el segundo Premio Nacional Don Bosco 2023, la 36ª edición de este certamen de innovación e investigación juvenil, con su prototipo de equipo inalámbrico para las competiciones de esgrima.

40 metros de cable por esgrimista ahorra el sistema ideado por Ayala y que está desarrollando con ayuda de la Federación de Esgrima de la Región de Murcia. Las armas de esgrima tienen un sensor que envía una señal tras cada toque al adversario. Hasta ahora, la transmisión se realiza mediante cables que recorren la hoja de las espadas, sables y floretes, atraviesan el traje de los esgrimistas y llegan hasta el fondo de la pista y, de ahí, al marcador electrónico. 

Un sistema que da pie a fallos técnicos, cuando algún cable se rompe, y que complica la movilidad de los deportistas. “En un torneo nacional en Almería me lié con el cable y me caí”, recuerda el joven inventor, que alcanzó la plata en el ránking de esgrimistas de la Región de Murcia y el oro entre los menores de 20 años en su última competición.

La alternativa es el sistema que ha desarrollado con tecnología de radiofrecuencia para conectar inalámbricamente los sensores de las armas con el marcador. “Lo hemos probado experimentalmente en las instalaciones del club y hemos visto que funciona”, cuenta el alumno de la Politécnica de Cartagena. “Hay otras alternativas en el mercado, pero inaccesibles para la mayoría de clubes, por lo que nuestro equipo es de bajo coste para volverlo más asequible”, añade.

El invento lo desarrolló durante el Bachillerato de Investigación que cursó en el IES Floridablanca  y lo presentó al congreso IDIES con el que colabora la UPCT. “Investigar para que mi deporte mejore es muy satisfactorio”, reconoce el estudiante, que tuvo que formarse en programación para concluir su prototipo. Pese a ello, no dudó en matricularse en el grado en Fundamentos de Arquitectura, su vocación desde niño.